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[su_quote cite=”Romanos 5:8″]”Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. [/su_quote]

El día que Jesús murió, se levantaron tres cruces. Jesús fue colgado en la del centro, entre dos criminales. Uno de los hombres se burló de Jesús, pero el otro le dijo:

[su_quote cite=”Lucas 23: 42-43″]Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Y Jesús respondió ” De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. [/su_quote]

Pensando en este hombre al dar su último aliento, había pagado un horrible precio por sus crímenes. Pero ahora, por poner su fe en Jesús, fue recibido en el cielo como un hijo de Dios. Como el ladrón en la cruz, todos enfrentamos una elección.

Las personas piensan que por hacer cosas correctas, buenas y tratar de ser cada día perfectos pueden ganar el cielo, pero la perfección es una norma que ni usted, ni yo podriámos esperar alcanzar jamás. Aprendemos en el libro de Hebreos que Jesús, por medio de su único sacrificio supremo por nuestros pecados,
porque con una sola ofrenda (muerte de cruz) hizo perfectos para siempre a los santificados. Hebreos 10:14

Los continuos sacrificios realizados por sacerdotes desde tiempos de Moisés jamás podrián cambiar la posición pecadora de alguien delante de Dios. (Hebreos 10: 1-4)

Pero el sacrificio de Cristo en la cruz hecho una sola vez, en el que Jesús no tenia pecado murió por usted y por mi, nos perfeccionó para siempre a los ojos de Dios. El pago por nuestros pecados que Jesús hizo de una vez por todos fue suficiente. “Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades”. (Hebreos 10:17)

Somos perfeccionados por estar por siempre delante de Dios debido a la obra perfecta alcanzada por Jesús en la cruz. Esta es la garanatía de nuestra salvación.

¿Has tomado la decisión de confiar en Jesús?