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Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga». (Mat 11:28-30, RV90)

La Bíblia nos habla de Cristo el Señor. De su carácter, de su amor para con nosotros. Y este pasaje es uno en el cual podemos ver la urgencia con la que el Señor quiere que el hombre crea en El y le conozca. Talvez el Señor vio a una yunta de bueyes sobre cargados con piedras que al verles le señala y comparándoles con la realidad que los Israelitas estaban viviendo, les habla los versículos 28, 29 y 30. ¿Cuál era esa realidad?

El contexto es que “Sabios y los entendidos” (Mateo 11:25) a quienes se refiere en el versículo 25 de Mateo 11, imponían leyes a los Israelitas con el objetivo de que así alcanzarian una vida santa con Dios, según ellos. Esa imposición era como una carga bien pesada. Y Jesús compara esa realidad con unas bestias que enyugadas a una carreta con un sobrepeso imposible de halar están intentando mover. Pero beneficio no lo hay. AL contrario conlleva al cansancio y al deterioro tanto físico como espiritual. Y el Señor siendo siempre sensitivo, podía ver el cansancio de la gente, el desánimo, preguntándose talvez ¿Hasta cuándo oh Dios, cargaremos esto? ¿Cuándo termina el camino? ¿A dónde depositamos estas carga? “Es imposible ves, el camino es largo”.

Jesús les dice con un clamor de voz tierna y de urgencia: Quítate tu yugo, déjalo. Es una carga difícil, imposible. Y los israelitas como también nosotros escuchamos una voz que dice, “¡Ya NO MAS! ¡Ven a mi!” tratando de parar las carretas que van a la perdición.

Eso amigos y amigas era algo que jamás se había oído. Ni siquiera de los líderes religiosos, entendidos en la palabra, ni de otros. Que alguien ofreciera descanso. Que alguien dijera basta. ¿Cargar la intolerable e imposible pesada carga? Y no solo eso, que le diga, mira mi carga, es ligera. Mi yugo es fácil. Jamás esos líderes religiosos se identificarían con los pecadores.

Jesús nos enseña que la gente estaba espiritualmente en bancarrota. Queriendo poner su enfoque y energías en las cosas que ellos podían hacer para poder lograr estar bien con Dios y sus líderes, pero la lección es de tres puntos. El primer que no les da abasto las fuerzas ni recursos que tenían para lograrlo, el segundo que no se logra estar bien con Dios de esa forma, y el tercero, que Cristo hizo y continua haciendo lo que ninguna persona que sea líder religiosa puede hacer y es el darle la gracia de Dios.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mat 11:28, RV90)

“¡PARA, dice el Señor! ¡No sigas! Que moriras” Y es que Usted que está comprometido en ir a la Iglesia todos los dias, el dice que orar, o el leer, por cumplir con las reglas que te impongan la religión o tu falta de entendimiento. Tu a quien te han exigido diezmos y ni siquiera tienes que comer en tu casa. Usted que anhela poder escalar al reino de los cielos cumpliendo leyes que dicen ser espirituales pero son humanas. ¡Abra sus ojos! Y mire su carga. Cristo dice ¡NO es así! Porque el Señor mismo dice ¡BASTA! Ven a mí, te haré descansar. ¡Descanso! No más trabajo que solo te haga caer más y más en lo profundo del suicidio espiritual.

Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, (Mat 11:29, RV90)

Su yugo es fácil, El es manso y humilde de corazón. Nos dice en el versículo 29. Porque El quiere enyugar tu vida con la de EL.

Y es que el yugo del Señor se llama gracia más el del mundo se llama desgracia. El yugo del Señor es paz, más el tuyo es conflicto. El yugo del Señor es esperanza y tu yugo es desesperación. El yugo del Señor es reconciliación más el tuyo es visto como rebelión.
Te dice, deja el yugo impuesto y únete a mi yugo ganado con mi sangre. Ven conmigo.

¿Qué vas a hacer? ¿Seguir en yugo desigual o yugo con el Señor?

Cristo te ama. Y quiere que veas que El es verdaderamente, quien te puede dar vida eterna. El es quien te puede dar ese descanso espiritual. Que aunque el mundo te quiera herir, con Cristo estás seguro. Y que cuando el mundo pase, usted tendrá vida eterna con el Señor. No quiero confundirlos que con creer en Cristo todo a su alrededor estará bien. No. Existe un costo el seguir al Señor. Pero en su interior tendrá Fe. Y la Fé le ayudará a ver a Cristo y a su Reino. A la promesa que viene en un día cuando no habrá más sufrimiento, ni dolor. Ese día estaremos con El. Dándole toda la gloria y las gracias infinitas.

Que el Señor te ayude a ver quién es El. Que te ayude a darte cuenta que tienes una carga pesada y fuerte, pero El vino a darte paz, reconciliarte con Dios, el vino a darte alivio, y si crees en El, tomará tu carga, te hará descansar, te dará la de El que es ligera y fácil. Además te dice que El es manso y humilde de corazón. El no te engaña