Select Page

Estoy asombrado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo. (Gal 1:5-8, Reyna Valero 1995)

Si preguntáramos que es el evangelio a las personas hoy en la calle, estoy casi seguro que recibiríamos una cantidad de respuestas. Talvez ni podríamos llegar a un consenso. Y es que hoy en día hemos decidido darle el color que queremos al Evangelio. Puede ser porque nos guiamos a través de nuestras tradiciones, o lo que nos dice los pastores, o lo que escuchamos de líderes religiosos en otras denominaciones. Pero hemos perdido la perspectiva real de que es el Evangelio.
La Iglesias de Galicia tenía un problema. Ellos se habían alejado de la verdadera definición del Evangelio. Y le habían prestado oído a otra enseñanza que unos decían era el evangelio. Pero el Apóstol Pablo, le escribe para hacerles ver su problema. Y les dice, cuidado, que están corrompiendo la enseñanza que vino no por hombre sino por Dios (Gálatas 1:11-12, Reyna Valero 1995). Si la definición se pierde también la identidad de la causa y el entendimiento claro de esta también se perderá.  Y eso hace que el efecto deseado de lo que se ha definido sea errado.

Si fuésemos doctores, y le cambiamos la definición a una medicina que tiene los componentes indispensables para curar cierta enfermedad, y la aplicamos a otra enfermedad que por definición no va a tener ningún efecto, entonces estaremos dando y aplicando la medicina errada a las necesdidades del paciente. En otras palabras no habría ningún efecto positivo para el paciente.

Y es igual con el Evangelio. La Iglesia de Gálata, estaba prestando atención a lo que los hombres decían y que se tenía que añadir algo más al Evangelio para ser de Dios. Y eso significaba que la persona entonces, tenía que hacer más. Por ejemplo, se tenía que creer que la circuncisión, era un elemento importante para en realidad ser salvo. Eso era corromper la buena nueva, el mensaje divino y su propósito.

Y sabes ¿qué es el Evangelio? ¿Cómo sabes que la definición correcta es la que tienes? Sencillo. Debemos de irnos a la fuente. Y la fuente no son los hombres ni lo que dicen según su entendimiento, ni los pastores, los líderes religiosos. Hay que irnos a la palabra de Dios. La fuente verdadera. Estás listo entonces para saber el gran anuncio. Para conocer la buena nueva. Aquí está:

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego, (Romanos 1:16 Reyna Valero 1995)

El evangelio es el poder Dios para la salvación de todo aquel que cree. Porque:

por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, (Rom 3:23 Reyna Valero 1995)

Más si cree en Cristo:

Él [Dios Padre] nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados (Col 1:13-14 Reyna Valero 1995)

Y

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo, (Rom 10:9 Reyna Valero 1995)

La Escritura dice: «Todo aquel que en él cree, no será defraudado», porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan; ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. (Rom 10:11-13, Reyna Valero 1995)

Allí está. En la Bíblia podemos confiar. El problema es cuando le añadimos mas cosas. Para los de Galacia, habian algunos quienes enseñaban el evangelio malo. Proponían que debía de añadirse algo más. «No puede ser que fuera tan sencillo así», talvez se decian. Y por eso querían añadir la circuncisión y otras tradiciones. Pero la fuente- la Bíblia – no dice eso.

En nuestros tiempo por ejemplo te dicen , que tienes que ir a la Iglesia para ser salvos. Pero la esencia pura del Evangelio nunca dice, eso, al contrario solo te pide que creas en Cristo y te arrepientas. No dice que hagas penitencia, ni des dinero. No. Solo dice cree. No estoy en contra de que nos congreguemos, la Biblia dice que lo hagamos y es bueno, pero hablando plenamente de la salvación, no es un requisito para ser salvo. Ir a Cristo es lo importante. Más si recibes aCristo, verás como vas querer ir a la Iglesia y tanto lo que vas a querer dar ybservir. Pero para ser salvo hay que creer. Decir o añadir al mas al evangelio es corromper el mensaje. Es presentar a Cristo con un propósito equivocado.

Como conclusión podemos decir que el Evangelio apunta siempre a lo que hizo Jesús en la cruz. ¿Crees en Cristo?

Es nuestro deseo el animarte entonces, en despojarte de todo lo que pese en tu pensar y que vayas a la Bíblia y la leas. Para que encuentres en ella el mensaje puro y verdadero que Dios quiere darte para que conozcas que Cristo es el Salvador.

A Dios sea la Gloria